Tuesday, 18 February 2014

Sentido único




A la izquierda,
se encuentra en constante lapidación de su dirección natural
pero enmudece como corazón en piel de timidez aventurera.
Norma de la que se exige el adecuado cumplimiento en partes 
iguales al sonido que deja el humo al hacerse frío y seco
como todo ese whisky en botellas que nunca he vaciado.

Recta,
de la que, por supuesto, no se debe olvidar su obligatoria ejecución 
aún más cuando deja el rastro en uñas, boca y crines de extraña raíz.
Que no se pueden echar de menos los muros que no dejan de caerse
una y otra vez. Y la rotura de su forma se debe precisamente al
efecto de calor amoratadamente no exacto y con mordiscos de malva violencia.

Más adelante y pasado ese coche gris,
el rojo jugará a ser rosa, y las letras a no ser limpias. Pero sí afiladas, 
para que apunten todo con simple y cortante agudeza; incisiva, tajante, puntiaguda y sutil.
A la espera de cualquier otra indicación, ellas continuarán por el atajo de los párpados
que se aliaron con la mente. Ahora bien: se recomienda en este viaje no dormir 
para no dejar de soñar nunca.




Monday, 24 June 2013

Puerta trasera

Life 
 Ludovico Einaudi


No me apetece tu nombre
en otros labios que no sean
los nuestros. No quiero un recuerdo
que esté fuera de ti y de mí. No
lo quiero ni ajeno, ni aparte del nos
que nos hemos dicho tanto.
No lo puedo; no lo trato si no es
contigo y conmigo. Y tal imagen
no funciona sin las vocales. Y tal
recuerdo es sólo fantasma cuando
me saquean tu nombre. Y el rojo
ya no es rojo. Y los libros ya
no huelen igual que siempre
si tú no me los regalas entre barba,
figuras, vida o dulces piezas
de sentimiento desencajadas.
No voy a llamarlo nunca
en boca de otros.


Sunday, 12 May 2013

Qué fue de las raíces





Un poema torcido eres tú cuando
despertabas sin buenos días y oliendo
tanto a Sol que me quemabas las pestañas.
Y mis ojos, tan poco abiertos al aire,
se morían por la falta del oxígeno
que los tuyos prometían. Y llegó febrero
con todas sus gotas de hielo, oliendo a sal
como un falso verano que se alargaba,
y no por el mar, sino por los días blancos
que se sentaban conmigo en la cama a ver
el paso aletargado del espacio-tiempo
que poco a poco brotó desarrollado como 
algo carnívoro y vegetal entre los dos.

Y esa planta, que fue nuestro encuentro
salvaje cada vez que la regábamos,
creció como árbol impetuoso y castaño,
como tú. De madera implacable sin quebranto
que hoy le da vida a todas tus baquetas.








Monday, 8 April 2013

Pero nada más





Y es que
yo sólo quiero tu enfado si después
nos amamos con violencia,
follando invencibles contra
un problema que ya no
haga conciencia. La in-
eφciencia de las palabras que
se haga carne dura. Una simple
armadura de latido, caja y unión.
(Amor) cantado en erótica métrica
de cuatro orgasmos, dos por tus
manos en mi pelo. Dos más por 
ambos corazones que siguen 
un ritmo hallado en mi tercera costilla.