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Thursday, 23 July 2015



Desayunos de despliegue
de tés con quiero
con café con leche
con manos que aprietan
en rovolcón sin azúcar
de insistencia
templada en que nada
se pierda con el tiempo
de dulces catarsis
discusiones efervescentes
en estado líquido que una
no siempre sabe controlar
de zumo y naranjas
y con vistas seguro.
Pero aún no sé a qué.


Tuesday, 20 January 2015

Apología del exceso



"El último abrazo", Olga Marciano, 2008



Tal vez se trate sólo de una travesura, pero esta es la descripción misma del tiempo diferente. Aquí los colores se miden en plena saturación desajustada. Efervescentes, sin más ácido que el de la piel en su roce con veinte uñas de caricia.

Defiendo una plaga de lugares como este, donde la escala cromática supone encontrarse, de pronto, templados y rojos. Y sentir. Defiendo la fiebre sin más motivo que el susurro y reivindico las manos en el cuerpo expuesto como nueva capital de Estado, sin excepción.

Justifico los labios irritados que cortan despacio, aquí, con espaldas sin censura de tela. Pretendo la existencia obligatoria de hectómetros de fuego en cuello y pelo. Los abrazos más irreverentes por quererse con los dientes demasiado afilados. La sexualidad de las manos que desvisten los excesos de distancia.

Asumamos, YA, que el tacto es la arquitectura desnuda que nos mantiene. Ocupemos los rincones más inhabitables del abrazo; como este abusivo espacio entre las bocas.


Exijo la defensa de lo excesivo,
de lo que “corta, como un cuchillo”[1].
De lo sencillamente aplastante.





[1] En “Ya nada ahora”, Ángel González, 1992.

Friday, 1 February 2013

Me voy a beber mis lágrimas



Vino tinto, rosado, quémásda
si yo ya no me pertenezco. Y
somos testarudos, y el trastorno
es oscuro y rojo, y mis palabras
se han ido contigo al tercer trago.

Testarudos cada uno en y de
su bloque para mantenerse 
siempre en un sistema bipolar.
 

Wednesday, 5 September 2012

Una manzana de verdad es roja


Existe un paradero alienado
de toda trascendencia 
al que va a parar
lo que nunca se acabó. Allí
frases inefables,
sonoras en tu mente,
nunca usadas por tus labios.
El paladar es el hogar de las
nuevas palabras que aplastan
a aquellas escurridizas
resbalando
con culpa de saliva
hasta el estómago.

Y ya no vuelven más.
Y ya es donde
cómo
y cuando
van a ser digeridas
y ya
no son palabras.
Ahora son manzanas
rojas
de Eva, o Arantxa,
listas para acabar inacabadas,
mordidas
pero colmadas.



B.

Tuesday, 20 March 2012

Huevos fritos,
rotos,
revueltos.
Aplastamiento de huevo.
Manzana roja en
mi boca,
tu boca.
Manzana.

Entropía en el sofá,
desorden,
fotografía.
Freno de desen-
freno
del coche
que todavía no conduzco.
Mandarina.



B.